La Fiscalía de Corea del Sur imputó formalmente a una mujer brasileña de unos 30 años por cargos de acoso y violación de domicilio tras haber presuntamente hostigado de manera reiterada a Jungkook, integrante de BTS.
Según un informe publicado el 3 de marzo por The Herald Business, la División de Investigación de Delitos contra Mujeres y Niños de la Fiscalía del Distrito Oeste de Seúl presentó la acusación formal el 27 de febrero. La sospechosa, identificada solo como “A”, fue imputada por violar la Ley Antistalking de Corea del Sur y por allanamiento. Previamente, ya había sido detenida.
Los fiscales también evaluaron un cargo adicional por intento de allanamiento, aunque finalmente lo descartaron por falta de pruebas suficientes.
De acuerdo con la investigación, entre el 7 de diciembre del año pasado y el 4 de enero de este año, la acusada habría visitado la residencia del artista en 23 oportunidades. Durante esas visitas, tocó el timbre cientos de veces, aguardó en las inmediaciones con la aparente intención de verlo y dejó cartas y correspondencia en el lugar.
A fines de diciembre, la policía aplicó una medida de emergencia urgente tras considerar que existía riesgo de reiteración de la conducta. Entre las restricciones impuestas figuraba la prohibición de acercarse a menos de 100 metros de la vivienda o intentar cualquier tipo de contacto. Sin embargo, la mujer habría regresado nuevamente en enero, lo que derivó en un cargo adicional por violación de las medidas de protección contempladas en la Ley Antistalking.
En Corea del Sur, este tipo de casos se maneja de forma escalonada. Primero se pueden dictar medidas de emergencia en el lugar de los hechos; luego, restricciones urgentes si se teme reincidencia; y finalmente, medidas provisionales ordenadas por un tribunal a pedido de la Fiscalía cuando persiste el riesgo.
En un episodio separado, ocurrido el 13 de diciembre, la acusada habría ingresado por una puerta lateral de la residencia luego de que un repartidor de comida la abriera momentáneamente para dejar un pedido. La Policía de Yongsan la detuvo en el lugar bajo sospecha de allanamiento.
Durante el interrogatorio inicial, la mujer declaró que solo quería “hacer notar su presencia” y que no tenía intención de causar daño. Fue liberada al día siguiente tras la investigación preliminar. No obstante, las autoridades determinaron que el comportamiento continuó. El 28 de diciembre, un miembro del personal detectó nuevamente su presencia cerca de la vivienda y alertó a la policía, lo que motivó la aplicación retroactiva de medidas urgentes aprobadas por el Tribunal del Distrito Oeste de Seúl.
Al perderse luego su rastro, la policía solicitó una orden de arresto el 28 de enero. La detención se concretó el 10 de febrero y desde el 13 permanece bajo custodia.
El caso fue remitido a la Fiscalía el 19 de febrero. Tras nuevas entrevistas y revisión de pruebas, incluidas imágenes de CCTV, los fiscales concluyeron que las visitas reiteradas, los intentos persistentes de contacto y la violación de las medidas restrictivas constituyen acoso según la legislación vigente.
Si bien la acusada habría reconocido la mayoría de los hechos, negó intención delictiva y sostuvo que sus acciones estaban motivadas por “amor” y no por el deseo de perjudicar al artista. Pese a ello, la Fiscalía entendió que la conducta encuadra dentro de los delitos de acoso y violación de domicilio, y avanzó con la acusación formal.
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