Antes de que se encendieran las luces del escenario, el verdadero espectáculo ya estaba ocurriendo en la vereda de Palermo Groove. El frío intenso del invierno porteño no impidió que decenas de fanáticos comenzaran a hacer fila desde la madrugada. Entre mantas, mates y charlas sobre canciones favoritas, la espera pasó a ser parte de la experiencia. Algunos habían viajado cientos de kilómetros para volver a ver a NTX, otros asistirían a su primer concierto del grupo. Todos compartían la expectativa de encontrarse con los artistas que había prometido volver a Latinoamérica y cumplieron su palabra.
Las personas con entradas VVIP ingresaron a las 17:30, después, lo hicieron las de la categoría VIP 1, seguidas por las de la VIP 2 y, por último, el público general. La ansiedad se hacía más notoria conforme el recinto iba llenándose. Antes de que comenzara el concierto, los fanáticos hicieron que Palermo Groove retumbara con un clásico argentino: “¡Olé, olé, olé, olé... NTX, NTX!". El canto se repitió una y otra vez y se convirtió en la banda sonora de la espera.
Semanas antes, en la conferencia de prensa para medios latinoamericanos, los integrantes habían expresado la felicidad que les generaba regresar a la región. Desde el comienzo, esa alegría se trasladó al escenario y tuvo una respuesta instantánea en un público que no dejó de cantar, gritar y acompañarlos durante toda la noche. NTX, desde el inicio, correspondió al afecto del público con una energía desbordante que se mantuvo a lo largo de la noche.
A lo largo de una hora y media, el grupo recorrió algunos de los temas más representativos de su carrera, combinando la intensidad de sus coreografías con espacios de interacción que reforzaron la cercanía con NTFUL. Uno de los momentos más significativos fue cuando tocaron “VAMOS", una canción que habían creado especialmente para la gira latinoamericana. La pieza, compuesta por Rawhyun y con una coreografía creada por la dance line del grupo, sirve como tributo a los seguidores de la región y representa el lazo que NTX estableció con América Latina desde su primera visita. El concierto también permitió descubrir nuevas facetas de los integrantes gracias a las presentaciones solistas y por unidades, cuyas canciones se encuentran disponibles en SoundCloud.
Yunhyeok, líder de NTX, llevaba escritas en la palma de su mano distintas frases en español para comunicarse con los presentes y comentó que salió a correr por el emblemático Puente de la Mujer. Por otro lado, bastó una promesa de Xiha para que Palermo Groove estallara. Al asegurar que tendría una "cita de asado" con quien gritara más fuerte, el recinto respondió con casi cuarenta segundos ininterrumpidos de gritos y aplausos. El humor siguió siendo protagonista cuando Hyeongjin comentó que los integrantes planeaban reunirse para ver el partido de la Selección Argentina. Sin perder la oportunidad de bromear, Yunhyeok respondió que probablemente no sería muy emocionante porque el resultado era demasiado predecible. En otro de los momentos más cálidos de la noche, el grupo también enseñó al público a decir "te amo" en coreano.
A medida que el concierto se acercaba a su final, el intercambio entre NTX y sus fans parecía hacerse cada vez más cercano. El cariño hacia el país alcanzó uno de sus puntos más emotivos durante las últimas canciones, cuando los integrantes salieron al escenario con una bandera argentina que flamearon mientras el público respondía con un coro ensordecedor. Poco antes también habían sorprendido interpretando en español "La Bachata", de Manuel Turizo, un gesto que fue recibido con entusiasmo y y demostró el esfuerzo del grupo por conectar con sus seguidores latinoamericanos.
Durante la actividad de selfies era imposible ignorar las conversaciones entre los asistentes. Algunas personas contaban que habían asistido por curiosidad, sin conocer demasiado al grupo, y se iban completamente conquistadas por su talento y cercanía. Otras recordaban con cariño el concierto anterior o celebraban haber podido cumplir el sueño de verlos por primera vez. Más allá de cada historia, todos coincidían en que el ambiente había sido cálido y profundamente participativo.
El retorno de NTX a Argentina evidenció que la relación con el público en América Latina sigue fortaleciéndose. Lo que comenzó durante la madrugada con una fila de fanáticos enfrentando el frío terminó con un Palermo Groove unido en un mismo canto, una bandera argentina ondeando sobre el escenario y la sensación de que esta historia todavía tiene nuevos capítulos por escribir. Si la promesa de volver ya fue cumplida una vez, el entusiasmo con el que NTFUL los despidió hace pensar que el próximo reencuentro será solo cuestión de tiempo.
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