Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió este martes 28 de julio el sur de Japón, con epicentro en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu. El movimiento telúrico alcanzó una intensidad máxima de shindo 7 en la escala sísmica japonesa, el nivel más alto registrado por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), lo que representa una sacudida extremadamente fuerte.
Tras el sismo, la JMA emitió una alerta de tsunami para las costas de los mares de Ariake y Yatsushiro, donde se estimaba la posible llegada de olas de hasta un metro. Sin embargo, cerca de dos horas después, la agencia levantó la alerta al confirmar que no se registró un tsunami significativo, debido a que el epicentro del terremoto se ubicó en el interior de la prefectura y no frente a la costa.
A pesar de que el riesgo de tsunami fue descartado, el terremoto dejó importantes daños en la región. Se reportaron cortes de energía que afectaron a decenas de miles de hogares, carreteras agrietadas, incendios, suspensión de los servicios ferroviarios —incluido el Shinkansen— y el cierre temporal del aeropuerto de Kumamoto mientras se realizan inspecciones de seguridad. Además, varias plantas industriales detuvieron sus operaciones de forma preventiva.
Uno de los incidentes más graves ocurrió en un centro comercial AEON, donde una explosión seguida del colapso parcial de la estructura dejó a varias personas atrapadas. Equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros, mientras las autoridades actualizan el balance de víctimas. Hasta el momento, se han reportado decenas de heridos y los daños siguen siendo evaluados. También se registraron afectaciones en edificios históricos, entre ellos el Castillo de Kumamoto.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, estableció un equipo especial de respuesta para coordinar las labores de emergencia y pidió a la población mantenerse alerta ante las fuertes réplicas que podrían registrarse durante los próximos días. Asimismo, las autoridades recomendaron evitar edificios dañados y seguir las instrucciones de evacuación en las zonas más afectadas.
Japón se encuentra sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta. Gracias a sus estrictas normas de construcción y avanzados sistemas de monitoreo, el país cuenta con protocolos de respuesta que permiten actuar rápidamente frente a este tipo de emergencias.
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