Tetsuya Chiba, uno de los nombres más reconocidos del manga japonés, falleció el pasado 22 de octubre a los 87 años. La noticia se dio a conocer el 27 de octubre, generando reacciones entre lectores y figuras de la industria que reconocen su aporte al manga.
Nacido en Tokio el 11 de enero de 1939, Chiba comenzó su carrera en la década de 1950 y dedicó gran parte de su vida a contar historias que conectaron con el público japonés. Su nombre quedó especialmente ligado a Ashita no Joe, manga de boxeo que comenzó a publicarse en 1968, con guion de Ikki Kajiwara e ilustraciones de Chiba.
La historia sigue a Joe Yabuki, un joven que encuentra en el boxeo una forma de cambiar su vida. A través de sus combates, la obra retrata sus dificultades, sus derrotas y su esfuerzo por salir adelante. Con el tiempo, se convirtió en uno de los títulos más conocidos del manga deportivo y fue adaptada al anime.
El impacto de Ashita no Joe también llegó fuera de las páginas. La serie alcanzó tal popularidad que, en 1970, sus seguidores organizaron un funeral simbólico para uno de sus personajes, un episodio que reflejó el vínculo que habían desarrollado con la historia.
Chiba también trabajó en otros títulos, como Ore wa Teppei y Notari Matsutarō, centrados en disciplinas deportivas como el kendo y el sumo. A lo largo de su carrera, construyó una extensa obra que lo convirtió en una figura importante para el desarrollo del manga en Japón.
En 2024, recibió la Orden de la Cultura, uno de los mayores reconocimientos culturales del país, convirtiéndose en el primer mangaka en obtener esta distinción.
La muerte de Tetsuya Chiba marca la despedida de un artista cuya obra acompañó a distintas generaciones de lectores. Su legado permanece en historias que encontraron en el deporte una forma de hablar sobre las dificultades, la perseverancia y el deseo de seguir adelante.
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